miércoles, 11 de julio de 2018

No sos tu piel


Tu piel
Esa que esta bendecida de grietas de oro
Y que formaron parte de tu pasado

Tu piel
Esa que se enfría cuando se duerme
Y transpira cuando despierta

Tu piel
Esa que tiembla cuando se “toca de oídos”
Y pide más y más

Tu piel
Al final solo es una belleza que se puede apreciar
Al final solo es un reflejo de tu verdad

Si no sos tu piel
Entonces te pregunto
Cuantas pieles necesitas para saberlo?
<>

Yo y... el otro?


Estamos en un punto donde ya no importan las cosas. Las relaciones pierden su sentido y denota la falta de compromiso. Las personalidades narcisistas están ganando la batalla. Solo importa “uno mismo”. Eso parece implicar que el otro no existe si no que es una utilidad para uno. Usame y yo te uso, ese es el trato. “No quiero nada serio”, “quiero hacer lo que me pinte. Vos fijate”.
Podemos reclamar confianza tratándonos así? Nos damos de liberales y lo único que está libre es el baño cuando vas a cagar. Si pensas diferente, te tratan de conservador y mente cerrada. La respuesta está en simplemente como está la sociedad en este momento: crisis de ansiedad por aquí, depresión por ahí, egocentrismo por allá. Parece que mirarse el ombligo es todo lo que vale, sin darse cuenta de que esta sucio. Yo te pregunto si alguna vez viste realmente al otro, a la persona con la que estas, tus familiares, tus amigos. Pero, para ver al otro realmente como es, hay que saber estar solo. Quererse primero. Para no depender de nadie, para no usar a nadie. Una vez trabajadas las emociones, podrás compartir con los demás sabiendo que el otro también es una persona, que es valiosa, que tiene sentimientos, emociones y dificultades. Nadie pidió venir al mundo, pero lamentablemente hay que transitarlo.
Como esta tu balanza? Compartís con los demás? O los usas para beneficio propio? Para llenar un vacío?