martes, 26 de febrero de 2019

De mí para mí


 Me disculpo ante mi propia mirada, que me observa sin prejuicios ni parpadeo alguno a través del espejo. Cuántas veces me habré mirado y nunca me observé. Cuántos dramas habré superado y cuántos logros festejé hasta volver a verme. Realmente ya no reconozco a ese chico que se miraba hace 2 años atrás, que se sentía entrando a la vida, sin un camino a seguir, solo ocupándose de su trabajo, angustiándose pero aguantando. Tampoco reconozco a ese chico que se miraba hace 4 años atrás, que lloraba y gritaba por ese tormento que tenía en el interior y no sabía cómo escaparse de dicha tempestad. Que se encerraba y esperaba que las pastillas o que existiera un ser iluminado que lo liberara. Ya no reconozco a ese chico que se miraba hace 6 años atrás, que empezaba a confiar en la vida, que le gustaba su cuerpo y los conocimientos que aprendía, que esperaba ilusamente un futuro color de rosas. Tampoco reconozco a ese chico que se miraba hace 8 años atrás, que ya no me acuerdo si se miraba, que no sé si sigue siendo parte de mi o solo es un recuerdo vago como esos sueños que parecen reales pero que nunca existieron. 
 Ahora me vuelvo a ver, y lo que es cierto es que lo único que no cambia es el espejo. Cuando me miro solo puedo ver mis dolores presentes, mis frustraciones actuales y mi entusiasmo del momento. Pero si me observo, puedo apreciar mis cicatrices, mis batallas, tanto ganadas como perdidas, y todo lo que alguna vez fui. Y gracias a eso soy lo que soy ahora. No me gustará todo lo que veo o lo que soy, pero lo voy aceptando. Me gusta saber que los problemas de hace 4 años no son los mismos que los de ahora, y que los que voy a tener en los próximos tiempos van a diferenciarse de los actuales. El presente dolerá, pero es en el único lugar donde puedo accionar, en donde puedo sentir, cantar, escribir, compartir, vivir. El presente es el único lugar donde ocurre el cambio. Solo en el aquí y ahora puedo decidir. La vida es movimiento. Por lo tanto el pasado está muerto y el futuro no existe. Solo puedo fundirme en el eterno presente.