Hombre, 21 años, barba, piercing ceja izquierda, trabajando crisis existencial, a la espera de algo. Me subo al bondi. Pueden pasar muchas cosas en el bondi. Llegar a destino por ejemplo. Pero antes, el trayecto. El fastidioso trayecto.
Subís y el primer obstáculo es el chofer. Contextura robusta, pelo lacio, bigote, cansado, triste de la vida. A la espera de algo, si, de que le digas a donde vas.
8.50, eso fue hasta ayer, perdón 9.50. Le sonreís de compromiso, capaz no. Pones cara de orto y le apartas la vista. Tu objetivo es avanzar hacia atrás. Esta lleno. Personas con la mochila en la espalda. Todos adelante. Hay espacio detrás. Permiso, permiso. Llora un bebe, grita una vieja de que la están aplastando, permiso, permiso, un loco cantando horriblemente con los auriculares puestos, un gordo quejándose del gobierno. Llegas al fondo, suspiras y apoyas el bolso entre las piernas. Hay olor a chivo, abrís la ventana. Eh flaco hace frío, cerras la ventana y te aguantas el sauna corporal.
Quinta parada, sube un flaco con la guitarra, tiene cara de lastima, el chofer lo deja pasar, flaco agradece, saluda a todos, nadie contesta y empieza a tocar. La gente ni lo mira, gente fastidiada, otra gente escuchando para despejar la monótona rutina. Toca 2 temas y saca su sombrerito salvador de deudas. Gente se hace la dormida, mira punto fijo, otros dejan plata. Le doy 5 pesos. Flaco baja fingiendo cara de feliz cumpleaños a la espera de otro transporte.
Décima parada, sube flaco rescatado de las drogas, vende facturas, habla de Jesús. Algunos empatizan, otros contienen la risa, yo sigo inmerso en el mundo de la música con mis salvadores auriculares. Lo miro de reojo, frustrado sin ventas, se baja en la próxima parada.
Décima tercera parada. Sube un conocido, no amigo. Futura situación incómoda. Lo viste, te haces el boludo, el te vio, se hace el boludo también. Avanza hacia atrás mirando el piso o las tetas de una mujer disimuladamente del lado de la puerta. Continua, descubre la raya de un culo peludo, se asquea. Cierra los ojos y suspira. Mientras tanto, yo saco el celular. Faltan 20 minutos. Conocido se pone donde no podamos vernos. Los dos sabemos que nos vimos, los dos nos seguimos haciendo los boludos. No paso nada, trayecto corto para el conocido. Se baja. Chau situación incómoda.
Llamada al celu, es mama, haces malabares y equilibrio con tu entorno y objetos personales. Atendes, hola ma, bien vos, si estoy llegando, no, tampoco, bueno, dale, si, si, si…, bueno, chau. Amagas caída, pedís perdón al pasajero de al lado, te acomodas, seguís en la tuya. La vieja de al lado hace comentario del clima, asentís con la cabeza, 2 veces, 3 veces, te pones auriculares de nuevo. Empezas a transpirar y recordas el encierro. Falta poco. Pedís permiso. Permiso, permiso, el pibe sentado en el escalón no te escucha, insistis, se corre fastidiado, es un pelotudo pensas, sos un pelotudo piensa el. Tocas timbre, no se escucha, tocas de nuevo por las dudas. Chofer deja de abstraerse en sus pensamientos y atiende la solicitud. Frena el colectivo, abre la puerta, te bajas. Inhalas inevitablemente el humo que deja el vehículo, miras a los 2 lados y cruzas. Fin de trayecto.