Expresiones y reflexiones de la vida cotidiana y no cotidiana. No se escribir, no se literatura, me expreso como me sale.
lunes, 6 de enero de 2020
Carta de un payaso
Querides clowns
Quiero mencionar unas palabras para expresar lo que pasó estos meses en mi interior, o por lo menos intentarlo. Sé que las palabras son un método limitado para mostrar lo que sentimos, lo inefable solo puede percibirse a través de lo no verbal.
Mi búsqueda en estos momentos de mi vida es aprender a soltar, aprender a dejar ir, aprender a que las cosas son como son y no como yo quiero que sean. Aprender a permitir los fallos y los errores. Que todo es como es.
Con el teatro entendí que hay que dejar la mente para poder vivenciarlo. Pero con el clown entendí que además de dejar la cabeza hay que poner el corazón. Permitir aflorar emociones y sensaciones espontáneas sin juzgarlas ni intentar cambiarlas. Aceptar todo lo que sucede por tu cuerpo y por tu mente. No hay nada mas sanador que poder reírse de uno mismo y usar todo lo que te pasa para construir algo. Sé que el camino de la vida es largo y parece que nunca llega a ningún lado. Pero confiando sabes que no hay ningún lugar a donde llegar. Es olvidarse de las metas y resultados y disfrutar el proceso.
Entré a clown con una meta y eso estaba nublando lo que la vida me estaba ofreciendo en su totalidad. Vine solo, hasta que pude olvidarme de mí por un rato y ver que hay otras personas vivenciándolo todo conmigo, aunque a su manera. Nos sacamos todas las máscaras y volvimos a conectarnos con el niño que llevamos en el interior. Ese niño siempre estuvo adentro, sólo faltaba verlo y despertarlo. El adulto solo es un disfraz para poder mantener y construir esta sociedad (aunque estemos todes re neuróticos).
Nos cagamos de risa cuando en los juegos grupales el otre perdía, o se colgaba, o ni sabía dónde estaba parado. Entendimos que aceptar la propuesta del otro es decirle SI al proceso, aceptar lo mutable, soltar el control. Aprendimos a hablar en chino, japonés, francés, alemán y a mordernos la lengua, aprendimos a dar bofetadas y a nadar en piletas vacías. Aprendimos a ser animales, accesorios, colores, números, a ser tenistas investigadores y a ser invisibles. Aprendimos a bailar ballet, danza clásica, a rapear, a hacer acrobacia. También que a algune puede quedarle muy gracioso tocarse las tetas…
Muchas veces, me resistía a venir a las clases, a poner el cuerpo otra vez, a exponerme. Pero cuando lo empecé a disfrutar, se me hizo más liviano y llevadero. Puedo reconocer que algo interno en mí ya no es lo mismo desde que entré por la puerta de este espacio la primera vez. Y esto son sólo los primeros pasos de este payaso.
Agradezco todo el tiempo que pasamos juntes. Me voy con una sonrisa y también con una gran nariz roja que me hace recordar todo lo que viví con ustedes. Gracias!
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