lunes, 16 de noviembre de 2020

La noche oscura del Alma

 


Acechar las sombras, fundirse con la oscuridad, ahogarse en lo profundo del lodo. Esa noche que simboliza la muerte, la tormenta donde no sabes donde refugiarte. Peleas con esas sutiles tinieblas que solo son gaseosas, abstractas. Pero las sufrís. Sentís todo. En el cuerpo, en la mente y en el alma. Tus demonios afloran y tratas de huir, o de luchar. Pensas que no hay escapatoria, que no hay salvación, ni esperanza. Te sentís solx, abandonadx, desoladx, desesperanzadx. Estas pasando por la noche oscura del alma, como lo llamaba San Juan de la Cruz. 

Pero espera, mantén la quietud. Respira. Hay algo más ahí. Algo que es inmutable, imborrable, infinito y eterno. Es tu Ser. Aguanta esa noche. Atraviésala, vívela, siéntela, es parte de vos. Es una parte dolorosa, oscura, frágil. Pero es tuya. De nadie más. Acéptala e intégrala. Una vez calmada la tormenta, vas a renacer, tal cual ave fénix. Vas a brillar como nunca habías brillado, te vas a sentir completx, integrx, ecuánime. No vas a buscar más nada porque ya lo tenes todo. No vas a mendigar amor, porque sos Amor. Vas a ser libre, independiente, sin ataduras a nada. Te vas a mover en este mundo, pero sabiendo que no sos de este mundo. Accionaras desinteresadamente y ayudaras a los demás. Todos son vos. Vos sos todos. No hay YO, es un Nosotros. Uno es Todo. Todo es Uno.

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